jueves, 26 de febrero de 2009

Presagio

Crónica de una muerte anunciada nuestra historia.
Nuestra historia en la que un enorme remolino nos envolvió y mantuvo elevándonos y hundiéndonos durante ¿demasiado tiempo?
Un remolino feroz que no nos perdonó, y nos azotó mil veces contra el suelo, al tiempo que nos hizo volar y soñar con ese cielo que veíamos pero que nunca pudimos alcanzar.
Sí, hubo amor, y lo hay, un amor inmenso pero no más fuerte que el morboso remolino.
Hubo sueños, risas, pasión y ternura, hubo todo lo que creímos que era suficiente. Pero ni un amor tan grande puede con los tironeos incesantes de la desconfianza, ese atroz remolino.

3 comentarios:

Alanis Osbourne dijo...

No hablo de desconfianza sólo en sentido de desconfiar que quien amamos nos es infiel, hablo de una desconfianza aún más dolorosa y más cruel, la desconfianza en que esa persona amada pueda simplemente hacernos felices.

Alanis Osbourne dijo...

Quizás llegará un día en que nuestro remolino se disuelva y podamos andar el camino de la mano ya sin sus sacudones... Quizás.

Juana dijo...

Esta aclaración, Alanis, es sin duda, una revelación de muchas ironías... como la de búsqueda del amor más puro que nos genere plusvalía... ¿? como la de por ejemplo, Te amo, cambiá tal o cual cosa por mí...¿? y mil una más formas de calcular el amor...