"No creo en Dios, abjuro y reniego de todo pensamiento,
y en cuanto a la vieja ironía, el amor,
quisiera que no me hablaran más de él."
Toda la noche el cielo
ha llorado, desconsolado, enfurecido, como queriendo terminar con todo.
Yo he visto desde mi ventana mi flor caer vencida, ante los azotes de la lluvia indolente.
Y he visto en el espejo el reflejo de mis ojos resignados.
Pero ¿cómo?.
¿Cómo librar a mis cosas amadas del inevitable FINAL?
Entonces me pregunto: ¿ a dónde irán a parar las cosas más simples, que a mi juicio son las más preciadas e incomprendidas?
¿A dónde irán las flores que caen junto a mi flor,
a dónde la fugáz mariposa,
a donde habrá huído aquella gaviota,
a dónde vuela herido el triste cantar,
a dónde la vida?.
lunes, 23 de febrero de 2009
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